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The King

Redacción - jueves 16 enero 2020 07:15 PM

La dignidad real Enrique, o más abreviadamente, Hal, debería ser el heredero del trono de
Inglaterra, pero al rey, su tiránico padre Enrique IV, no le
agrada el carácter indolente y juerguista del joven, ni tampoco
que desapruebe el modo que en que conduce los asuntos de
estado, sin pensar nunca en las personas. Por eso ha decidido
que le suceda su otro hijo, Thomas. Sin embargo los planes del
moribundo monarca se torcerán, así como también la idea de Hal
de llevar una vida disipada con sus amigos. A Enrique le toca
inesperadamente ejercer la función real, lo que supone asunción
de responsabilidades. Y con sorprendente madurez, se marca como
objetivo prioritario la paz, hasta el punto de no responder a
las provocaciones de Francia. Pero cuando se descubre un
complot para asesinarlo de la nación vecina, Enrique no tiene
otro remedio que montar una expedición de castigo, donde la
diferencia de fuerzas juega en su contra.

Producción de Plan B, la productora de Brad Pitt, y la segunda para Netflix con David Michôd como
director, tras Máquina de guerra. Ayudado Michôd en el guion por el también
actor Joel Edgerton, se marca el objetivo de ser fiel a los hechos
históricos más sobresalientes de Enrique V de Inglaterra, que
reinó de 1413 a 1422. Lo cual no quita para que su narración
aproveche la estructura dramática ideada por William Shakespeare
en la narración de las andanzas del monarca; de algún modo
sigue la senda de Gabriel Axel, que quiso
mostrar los hechos reales que habían dado lugar a “Hamlet” en
su film La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca.

El inconveniente de este enfoque es que en
el camino se queda la magia del poderoso texto del bardo
inglés. Para entendernos, la arenga de Enrique V a sus hombres
antes de la batalla de Agincourt, a pesar de que se le intenta
imprimir un aire épico de gran elocuencia, palidece en la
comparación con el discurso shakespereano. Además, después del
hito bélico, la cinta se desinfla un tanto, con una coda acerca
de quién estaba detrás de la supuesta provocación francesa a la
que le falta garra, y que parece introducida para conceder
importancia al único rol femenino de entidad del film.

Señalado esto, hay que reconocer el enorme esfuerzo de producción del film, que sabe
explicar la estrategia militar en el campo de batalla,
aprovechando que el terreno se ha convertido en un lodazal, que
da lugar a escenas muy vistosas, o nos presenta un sorprendente
cuerpo a cuerpo entre dos combatientes ataviados de armadura, a
guantazo limpio. Y hay ideas curiosas como la de imaginar a
Falstaff, a quien estamos acostumbrados a ver como alguien
divertido, ingenioso y frívolo, como un inesperado consejero de
Enrique V, todo lo que dice respira sentido común y lealtad a
su amigo convertido en rey, a pesar de haber sido antes
compañero de francachelas.

El joven Timothée Chalamet confirma que es uno de los actores jóvenes más prometedores del
momento, a su Enrique V le concede gran dignidad; en cambio, el
delfín francés de Robert Pattinson tiene
un punto grotesco, aunque habrá quien disfrute con su
interpretación. El film dispone de un buen reparto, con
acertados secundarios, entre ellos Edgerton como
Falstaff.

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