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El 95% de los sospechosos de COVID-19 detectados en colegios de Canarias da negativo.

Dani Román - viernes 2 octubre 2020 06:45 PM

02/10/2020

El número de grupos cerrados por positivo en COVID representa el 0,3% tras las tercera semana de actividad lectiva

Los PCR realizados por las Consejerías de Educación y Sanidad en Las Palmas de Gran Canaria y Arrecife arrojan 10 positivos

El número de grupos de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato cerrados por algún positivo en COVID-19 entre el alumnado y/o profesorado es del 0,3% en el Archipiélago tras la tercera semana de actividad lectiva. Es decir, 61 grupos de los más de 17.000 (según los datos actualizados de centros públicos, concertados y privados) que existen en las islas han sido clausurados por este motivo.

Los casos de profesoras y profesores con positivo son 36, de más de 30.000 docentes; y los de alumnos y alumnas suman 112, de más de 324.000 escolarizados en Canarias. De los más de 1.000 centros educativos del Archipiélago, 123 registran algún contagio entre su alumnado y/o profesorado.

La próxima semana continuarán las pruebas PCR en centros educativos de Infantil y Primaria de Las Palmas de Gran Canaria. Los resultados de los cribados realizados por las Consejerías de Sanidad y Educación hasta la fecha en la capital grancanaria, que suponen más del 60% del total de pruebas previstas, han arrojado 4 positivos (3 alumnos y alumnas y una docente). En Arrecife se detectaron 6 positivos.

Sanidad constata que el 95% de los sospechosos de COVID-19 detectados en colegios de Canarias da negativo

La pediatra y técnico del servicio de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Pública María José García Mérida, docente del curso de formación para el profesorado, fue la encargada de analizar en un nuevo Encuentro Digital la relación de la COVID-19 y la escuela

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias celebró este mediodía el sexto Encuentro Digital con los medios de comunicación y, en este caso, abierto también a toda la ciudadanía, centrado en analizar la relación de la COVID-19 y la escuela y que corrió a cargo de la pediatra María José García Mérida, técnico del servicio de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Pública del SCS, coordinadora de Pediatría de Atención Primaria del Área de Salud de Tenerife y docente del curso de formación para el profesorado.

María José García Mérida comenzó su intervención recordando que la escolarización de los niños de manera presencial es necesaria por diversos motivos, y así está recomendada en distintos documentos al respecto desde muchos sectores diferentes: UNICEF, Save The Children, sociedades científicas pediátricas a nivel mundial y nacional, epidemiólogos…

El derecho a la educación y a la protección de la infancia, unido al impacto negativo del cierre de los colegios para la educación durante el confinamiento, junto con los conocimientos actuales de la enfermedad y el momento epidemiológico actual, hace recomendable la vuelta al colegio, siempre con medidas de prevención e higiene adecuadas que garanticen una vuelta segura tanto para el alumnado como para el personal docente y no docente de los centros educativos.

En este sentido, afirmó que en Canarias el 95% de los casos sospechosos de COVID-19 detectados en los centros educativos han dado resultado negativo en las pruebas.

“Esta nueva normalidad que tenemos y que va a quedarse con nosotros por un tiempo ha obligado a una reorganización también del sistema educativo en todos los países. Estas medidas de prevención deben ser dinámicas y continuamente adaptadas a los nuevos conocimientos científicos, las nuevas recomendaciones y a la situación epidemiológica de cada momento”, matizó la pediatra.

Cada centro educativo ha elaborado antes del inicio del curso su plan de contingencia para mantener las medidas básicas de prevención, como son la limitación de los contactos, medidas de prevención personal (uso de mascarilla e higiene de manos), limpieza, desinfección y ventilación adecuada de los centros y la gestión de los casos.

María José García incidió en que estos planes de contingencia y medidas higiénicas han sido adaptadas a los distintos ciclos educativos teniendo en cuenta los grupos de edad, las distintas necesidades y actividades, así como los grupos más vulnerables.

Asimismo, las personas responsables COVID-19 de cada centro educativo recibieron la formación específica necesaria para la adecuada realización de sus funciones, formación que sigue estando presente dada la rápida actualización de los conocimientos en esta enfermedad que en ocasiones implican cambios en los protocolos. Esta formación, además, se ha ido extendiendo al resto del personal de los centros educativos y está siendo impartida por el servicio de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Pública del SCS en coordinación con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.

Este curso 2020/21, más que nunca, es muy importante la responsabilidad de las familias, quienes deben reforzar y continuar fuera de las aulas con el cumplimiento de estas medidas de prevención, así como evitar llevar a los centros educativos a los niños cuando presenten algún síntoma de sospecha, se encuentren en cuarentena por haber sido un contacto de un caso confirmado o hayan dado positivo en COVID-19.

Ante la sospecha de un caso en el centro educativo se activa de manera inmediata el protocolo establecido en Canarias por la persona responsable COVID-19 del centro, quien, además, será el nexo de unión entre el centro educativo, las familias, los servicios sanitarios y la Dirección General de Salud Pública del SCS.

La COVID-19 en la infancia

En este punto, García Mérida recordó que el SARS-CoV2 puede afectar a cualquier edad, aunque incidió en que los niños y niñas presentan una menor incidencia. “En el mes de agosto tan solo el 10% de todos los positivos en COVID-19 en España eran menores de 15 años”. Además, explicó que la capacidad de trasmisión es similar a los adultos y el principal mecanismo de trasmisión en los menores es intrafamiliar.

Aseguró que los pacientes pediátricos tienen más probabilidades de tener una infección leve o incluso sin síntomas y recordó que los síntomas (fiebre, tos, dificultad respiratoria, diarrea, dolor de garganta) se pueden superponer a cualquier otra patología típica de la infancia en los meses de otoño/invierno como la gripe, otros virus respiratorios como el rinovirus o VRS o cuadros gastrointestinales.